Poema
La tristeza de una madre
El resplandor de la lámpara
ilumina su rostro abatido,
las ojeras violáceas
ocultan sus bellos ojos.
La oscuridad de la noche
acrecienta su pena,
el fantasma de la muerte
la estrecha en sus brazos.
El crujido del viento
se confunde con sus lamentos,
el insomnio la lleva
a sombríos lugares.
En sus manos sujeta una foto
y reza una plegaria,
no soporta la ausencia,
tiemblan sus labios.
Los asesinos pasan
enfrente de su ventana,
la inseguridad y la injusticia
lastiman su alma.
El sonido del reloj
rompe el silencio,
espera en vano,
su hija no regresa.
María Griselda García Cuerva
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